6 horas…
Es la mañana del estreno. Dentro de 6 horas las butacas estarán llenas de gente y resolveremos la mitad de la obra que nos falta, la parte del público. Ahora las butacas están vacías, el salón de actos está en silencio, dos actores se sientan en las últimas filas y disfrutan el vacío de la sala. [mientras escribo esto acaba de llegar el director, nos mira y nos dice cosas que hay que cambiar, esas primeras correcciones son el pistoletazo de salida, el día del estreno acaba de comenzar].
El resto de actores va llegando, sonrisas, caras con rastros de una noche en la que ha sido difícil descansar. El movimiento se adueña del espacio, la gente empieza a ordenar el atrezzo, a colocar el escenario, a repasar las cosas que salieron mal en el ensayo de ayer; sin transición, sin darse cuenta, acaban de entrar en el estreno. Los nervios todavía no han aflorado, todavía no somos conscientes.
El ritmo nos contagia a nosotros también… Vamos a estrenar.


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